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domingo, 24 de marzo de 2019

¡Esfuérzate y sé valiente!

¡Esfuérzate y sé valiente!

Algunas preguntas que constantemente me hago son: ¿estoy preparando a mis hijos para el futuro? ¿tienen o están adquiriendo las herramientas necesarias para las dificultades de la vida? No me refiero a conocimientos o el uso de herramientas, sino al carácter y la voluntad necesarias para ser fieles a sus metas, ideales y creencias.

Actualmente, parece que existe un afán por quitar todo dolor, toda incomodidad y todo roce. En muchas ocasiones, vemos que los niños y jóvenes son intolerantes a la frustración. 

¿Qué podemos esperar, en el orden físico, intelectual y moral, de un niño o joven, que no conoce el esfuerzo y la constancia?

Recordemos que el esfuerzo y la disciplina todo lo robustece en la vida. Por ejemplo, un violinista requiere horas de ensayo diario para dominar su instrumento; un atleta requiere una dieta adecuada y un plan de entrenamiento. De igual forma, el carácter requiere de esfuerzo y disciplina.

En la educación del carácter no hay que olvidar formar el saber. No hablo de conocimientos sino de convicciones, de inculcar hábitos de decisión y tenacidad.

Para formar sólidamente a los niños y jóvenes, es necesario enseñarles el valor del esfuerzo, fortalecer la voluntad y el amor por la disciplina.

A continuación, te comparto 6 aspectos a trabajar para formar el carácter:

1. Una noble meta. Alentemos a los niños y jóvenes a tener nobles anhelos, soñar con metas que les ayuden a ser mejor personas y servidores del prójimo.

2. La estima de los esfuerzos ajenos. Es necesario y urgente enseñarles a admirar y estimar los esfuerzos ajenos, sin celos ni envidias, sin hacerlos críticos por principio ni denigradores de los demás. Ahora es muy fácil publicar fotos o comentarios en las redes sociales, muchos de los cuales son "apariencia" o el intento de dar cierta imagen hacia los demás, aunque la realidad sea distinta. Estos intentos nos crean una esquizofrenia social, llena de dobles mensajes, de banalidades y de presunción; es una trampa donde podemos caer fácilmente, especialmente, si nuestro carácter no esta formado. Por ello, es urgente enseñarles a admirar y estimar el esfuerzo de los demás.

3. El desprecio de la vida fácil. El camino fácil siempre es una tentación. Podemos tener varios ejemplos, ante un trabajo de investigación lo más fácil es dar "copy" y "paste", aunque no hayamos leído el trabajo o, por tener más "like" copiamos una publicación sin mencionar al autor original. Sin embargo, recordemos "no te fíes del camino fácil". Didón nos dice: "Desgraciados de aquellos que han visto todas las puertas abiertas ante ellos, que no han tenido la menor roca dura sobre la que chocar en la vida, una cima áspera y tajante para ascender. Estos seres no son de bronce, son de arcilla. ¿Qué quieres hacer de ellos? ¿para qué servirán?". Enseñemos a los niños y jóvenes a esforzarse por sus metas, a lograrlo por ellos mismos, dejemos que se equivoquen y aprendan a solucionar sus problemas; desde amarrar las agujetas del tenis, elaborar una maqueta o frustrarse en un entrenamiento.

4. La necesidad del esfuerzo en nuestros días. Nuestra salud mental requiere esfuerzo. Si la formación, se hace sin esfuerzos, difícilmente dará frutos. La vida tiene momentos difíciles, ¿estamos preparando a nuestros hijos? ¿Los vamos a preparar para estos momentos difíciles? ¿O se enfrentarán sin herramientas emocionales e intelectuales ante los desafíos de la vida?.

5. La facilidad del esfuerzo. Enseñemos a los niños y jóvenes a valorar el esfuerzo. Evitemos el descorazonamiento y el desanimo. No lamentarnos de la maldad de los tiempos, todo es posible. Hay que enseñarles a tener esperanza, a tener la voluntad del éxito.

6. La alegría del esfuerzo. ¿Recuerdas algo que te haya costado mucho trabajo? Y al resolverlo, terminarlo o aprenderlo ¿recuerdas la alegría que experimentaste? Porque, a pesar del escándalo y del ruido de las diversiones, el mundo agoniza por falta de alegría. Es necesario enseñar a encontrar la vida, la felicidad, por el esfuerzo y la lucha. La mas grande de las alegrías nace del esfuerzo.

Pongamos manos a la obra y formemos en los chicos un carácter capaz de esforzarse por alcanzar sus metas, una voluntad que los lleve a esforzarse, la estima por los logros de otros y tendrán como recompensa la alegría de alcanzar sus metas.

¡Confiemos en sus talentos y habilidades! 




sábado, 19 de enero de 2019

Obediencia

Obediencia


En ocasiones, el tema de la "obediencia" preocupa a los padres. Escuchamos comentarios como: "mi abuelita o mi mamá con una mirada te decía todo y obedecías". Sin embargo, ahora podemos ver niños y adolescentes que tienen dificultades para obedecer.

¿Cómo podemos cultiviar la obediencia? ¿Es bueno siempre obedecer?

La mejor obediencia, la más formadora y persistente a través de los años, no es la obediencia que se ha impuesto, sino la que se ha merecido y ganado por el amor y la confianza.

En toda obra educativa es importante la obediencia. Es necesario tener presente la materia de la obediencia, la manera de obedecer y la legitimidad de la autoridad en el momento y en las circunstancias en que se manda.

No toda obediencia es buena. La pregunta no debe ser "¿Cómo me haré obedecer?", sino mejor: "¿Cómo hacer de la obediencia un hábito, una fuerza para la vida? ¿Cómo hacer de la obediencia una virtud?".

Podemos encontrar 3 peligros al educar en la obediencia:

*Falsear la conciencia. La obediencia ciega puede convertirse en ciega y maquinal, en tal forma que constituya una verdadera renuncia de la propia voluntad en manos de otros. Toda obediencia que adultere o vaya contra la conciencia, es mala. Cuidemos que nuestras ideas, posición, prejuicios no originen ordenes que atenten contra la conciencia de los niños.

*Envilecimiento del carácter. Cuando la obediencia doblega, paraliza y quebranta podemos fomentar niños sin personalidad ni carácter ni iniciativa. El gran peligro es que son víctimas fáciles para el primero que se les arrime y se les imponga.

*La abdicación de la personalidad. La obediencia no lo es todo, ni da la solución a todos los problemas. Es uno de los medios más eficaces y más necesarios; pero jamás será un fin. Podemos obtener dos resultados: un joven sin energia y que se deja llevar o, un rebelde que aspira dejar la casa de sus padres.

La obediencia sola, sin corazón, falsea la personalidad.

La obediencia, cuando es bien entendida por los padres y por los hijos, se convierte en una gran suscitadora de virtudes, que son los que, precisamente, labran su felicidad.

La obediencia como virtud nos regala las siguientes ventajas:

*Nos enriquece. Nos ayuda a adquirir experiencia del pasado y de los educadores.

*Nos liberta. Elimina los caprichos y nos obliga a salir de nosotros, propicia otras virtudes.

*Nos fortifica. Nos ayuda a vencer el egoísmo y fortalecer nuestro temple.

*Forja nuestra felicidad. Quien desde pequeño no aprendió a luchar, será vencido por los combates de la vida.

Ahora, la gran pregunta: ¿Cuáles serán las condiciones para mandar bien? La gran clave es: Debe ser uno dueño de si mismo antes de ser dueño de los demás. Para una obediencia digna hay que conocer bien a los niños, comprenderlos y, por esto mismo, amarlos. Y hay que tener la firmeza para mandar.

Te presento una infografía con algunas normas que pueden favorecer la obediencia.

lunes, 14 de enero de 2019

Geografía

Aprendiendo geografía


El aprendizaje se logra cuando es significativo, se favorece con el juego y con el interés natural del niño.

Un recurso que utilizamos para aprender, geografía e historia, es un mapa “gigante” que puede armarse como rompecabezas y vemos información de cada estado con un excelente libro que conseguimos.

También, escuchamos música de cada región, conocemos su  traje y platillos típicos.

De esta manera, nos divertimos y aprendemos juntos.